jueves, 29 de noviembre de 2007

Dios existe, por mayoría de votos...



¿Las Jeans intelectuales?

La humanidad se beneficia de la tecnología; pero para que ésta sea evolutiva es necesaria una investigación exhaustiva. Sin embargo, en nuestros días se ha presentado un fenómeno de sobreexplotación en la denominada investigación estadística, en donde los porcentajes quieren demostrar un hecho. Exceso que nos ejemplifica claramente, o que las estadísticas son una necesidad primaria, o que tenemos mucho tiempo y dinero para invertir en estupideces. Yo me inclino por la segunda opción. Y es que los estudios son increíbles: que si los estudios demuestran que el mono tiene una habilidad para fumar, que si nos demuestran que el delfín es el animal más “inteligente” y otros dicen que no, que es el cerdo, que si la mujer es más inteligente que el hombre, etc. Es verdad que no todas las investigaciones son inútiles, pero también es verdad que pocas de esas son falibles.

Recientemente, una investigación de la Universidad Brown, de Estados Unidos, señaló que vivir en casas húmedas estimula la depresión. Se comprobó que la mayoría de las personas que sufren depresión viven en lugares húmedos. La Universidad señala que la humedad debe reaccionar de una manera con el hombre para que le ocasione depresión, y aunque no aseguran el vínculo, sí lo relacionan con una seguridad que les brinda el nombre “la Universidad Brown”.

Y siguiendo con los estudios, se asegura que la depresión es uno de los factores más importantes para cometer suicidio. Entonces podemos decir que los lugares húmedos son los que presentan una mayor susceptibilidad para el suicidio.

Los estados que tienen mayor índice de suicidios en México son Yucatán, Tabasco, Campeche y Quintana Roo. Es evidente que son los lugares con mayor humedad en el país, pues son estados que se encuentran cerca del mar. Y aunque parezca revelador el estudio, la pregunta queda ¿en verdad la humedad es la culpable de los suicidios?, ¿será cierto que el alto grado de humedad sea el causante de agudizar el llanto existencialista de los suicidas?

La estadística me mostraba de nuevo que la certidumbre estaba de su lado. Sin embargo, qué se puede decir de las estadísticas que sólo quieren favorecer una cosa, persona o hecho de la gente, y que, además, presume ser verdad. Hay que fijarnos que la acción de llevar un conteo y de dividir las respuestas en un 100% es resultado de la visión democrática, que aunque es en cierta medida clarificante, es reductora.

Pero para analizar los hechos, echemos un ojo a los más estadistas: los norteamericanos y los suecos. Los primeros se pueden notar en los deportes; que si un jugador tiene tanto porcentaje de bateo, o que si otro es más efectivo en tal minuto de juego, o que si tal jugador ha marcado en cada tercer tiro en días nublados con un chino en primera fila; y otras estupideces que en realidad no sirven para un carajo. Un amigo me refutó esta idea diciendo que los norteamericanos apuntan todo y que eso es bueno. Lo único bueno que puedo sacar de eso es que ayuda para callar a fanáticos de un jugador, como por ejemplo Barry Bonds es mejor que “Babe” Ruth por el número de home runs que lleva; cosa que me parece una ridiculez el hecho de comparar dos jugadores de diferentes épocas, y más que ridiculez me parece una ociosidad infértil. Los suecos son amos de los estudios estadísticos de la ociosidad y los alentadores de la desigualdad. Un estudio sueco declara que las personas que viven en lugares fríos son más aptas para la imaginación, la creatividad, y son más listos, porque se ha demostrado que la mayoría de los grandes artistas son nacidos en lugares fríos. En pocas palabras, nos dice que los escritores de lugares cálidos como Campeche son faltos de creatividad, y que no vale la pena leerlos. Claro, la Suecia de temperatura media de 22ºC mantiene a personas inteligentes y creativas, dignas de ser leídos.

Pero guardando las nacionalidades, qué se puede decir de la declaración del doctor James Watson, ganador del premio Nobel de la ciencia en 1953 por ser uno de los que descubrieron la estructura del ADN, que opinó sobre lo que se dice de la igualdad de los negros y los blancos: "Todas nuestras políticas sociales están basadas en el hecho de que su inteligencia es la misma que la nuestra, mientras todas las pruebas muestran que no es realmente así" Watson asegura que los genes responsables de las diferencias de inteligencia entre los humanos podrán ser encontrados en el plazo de una década. El científico americano menciona "la gente que tiene que tratar con empleados negros sabe que eso no es así" utilizando el hecho de que la mayoría de la gente que trabaje con negros sabe que no son los más inteligentes. No es de dudar que también se sustentara en el informe especial de la Asociación Sicológica Estadounidense (APA, por sus siglas en inglés), en donde confirma que los estudiantes negros en promedio mostraban un coeficiente intelectual significativamente menor, unos 15 puntos, que el de la población estadounidense en general. Y las reacciones no se hicieron esperar, el presidente de los Negros Radicales del Mundo dijo que gracias a las declaraciones del homónimo del ayudante de Sherlock Holmes, ha provocado de que 2 de cada 3 negros del mundo quieren mostrarle toda su estupidez al científico de 79 años; y también aseguró de que obtendrán una muestra de su sangre para que en un futuro no muy lejano, cuando la ley permita clonar a la gente, clonarán a un Watson negro.


Este viejito, aún con su cara de mongol, de joven era una reata para la química.

México no escapa a la fiebre de las estadísticas. Los comerciales de productos, ya sean mexicanos o extranjeros son la muestra clara. Es interesante ver el fenómeno que ocurre cuando se sabe que 8 de cada 10 gatos prefieren determinado producto. Sería bueno entrevistar a los científicos que preguntaron los gustos a los gatos; y más aún, que expliquen el cómo un gato lleva a cabo la compleja acción de “preferir”.

Las estadísticas en tiempo de campaña política son esenciales para mostrar el favoritismo de la gente hacia cierto político en cualquier parte del mundo. Pero en México se da la guerra de casas estadísticas que en muy pocos países se da. Tanto así, que empresas de nombre exótico (Consulta Mitofsky) se jacta de ser la mejor empresa de consulta y estudio de México. Televisa contrata a dicho grupo para que le proporcione los resultados de las elecciones; sin embargo, no es la única, pues hasta cada partido tiene su equipo de estadistas que le dicen los resultados de la elección, y es de reírse cuando hasta el partido más chico, menciona que su equipo de estadistas lo dan como ganador (Pobre Campa, ¿acaso creyó cuando le dijeron sus estadistas que él era el ganador?)

Consulta Mitofsky hizo una encuesta que arrojó que los mexicanos no dominamos la aritmética, o más bien, que somos brutos para los números. Sin embargo, yo dudo que nada más sea en la aritmética, pues en los noticiarios y programas de televisión han salido a preguntar sobre hechos y fechas históricas, y el resultado fue el mismo con la aritmética. ¿Por qué mejor no nos dicen que los suecos tienen razón?

Son como toronjas en vez de nalgas ¿no?, ¡¡un cellutabs oara la señora!!

Pero dándole un Update a este escrito, acaba de salir una estadística muy impresionante. Según una universidad de los estados Unidos dice que la mayoría de las mujeres con mayor coeficiente intelectual tienen un cuerpo digno para los mejores y más calientes piropos de los albañiles. Los científicos, que se unieron a esta titánica empresa de desmentir la estupidez de las buenotas, dice que eso se debe a las caderas de las mujeres, pues en la cadera se encuentran unos líquidos (sepa la madre como se llamen) que actúan como endorfinas que estimulan al cerebro. Es por eso que a mayor volumen de la cadera, mayor estimulo a la hipófisis, y por ende más inteligencia. Mi opinión es que es la respuesta de las buenas contra las feas, ya que estas últimas, al ver que no tenían suerte con los hombres, inventaron el lema de que las atractivas no son nada inteligentes. Profundizando más, nos topamos que son las mismas feas, pero en estos tiempos en donde ir al cirujano es como ir de compras. No es de esperarse que venga un ataque de los mameyes, por la leyenda esa de que los musculosos tienen pito chico. ¡Aguas!

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